Icono de la Gran Manzana, el fotogénico Brooklyn Bridge, que une Manhattan con Brooklyn, cumple 125 años y lo celebra con música, cine, nuevas luces y hasta una carrera de bicicletas.
NUEVA YORK.- El Puente de Brooklyn, uno de los símbolos más emblemáticos de Nueva York, cumple esta semana 125 años y la ciudad se prepara para festejarlo a lo grande, con música, fuegos artificiales, películas al aire libre, tours, conferencias y hasta un nuevo collar de luces que iluminará su gótico perfil por la noche.
Tras 13 años de construcción, cuando a las 2 de la tarde del 24 de mayo de 1883 se abrió este sueño de acero y piedra que une el sur de Manhattan con Brooklyn, 150.300 personas se apresuraron a cruzar el puente a pie, mientras que unos 1800 vehículos, en su mayoría carruajes con caballos, lo hicieron por sus flamantes carriles; a los peatones se les cobró un centavo por persona, mientras que a los vehículos se les pidieron 5 centavos para atravesar el que era por entonces el puente colgante más grande del mundo. Hoy, sus 1825 metros de extensión no registran ya ningún récord, pero al menos el cruce es gratuito, y a diario lo utilizan 150.000 autos, 1200 bicicletas y 2500 peatones, convirtiéndolo en el segundo puente más transitado de la Gran Manzana; por otros puentes cruzan también camiones y trenes subterráneos, pero ambos fueron prohibidos en el Puente de Brooklyn en la década del 50.
"El Puente de Brooklyn no sólo es una de las grandes maravillas de la ingeniería de todos los tiempos, sino también un hermoso icono de Nueva York que es reconocido alrededor del mundo", destacó la semana pasada el alcalde Michael Bloomberg al anunciar las actividades con las que se celebrará el 125º aniversario, del 22 al 25 de mayo.
La fiesta pública empezará al atardecer del jueves, con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Brooklyn en el Empire-Fulton Ferry State Park, pegado al puente, en la rivera oriental del East River. La velada culminará con un espectacular show de fuegos artificiales y la inauguración del nuevo sistema de luces de colores que adornará los cables de suspensión y sus cuatro arcos góticos, diseñados por el ingeniero de origen alemán John Augustus Roebling.
Al día siguiente se dará inicio a una serie de conferencias sobre la historia del puente en la Brooklyn Historical Society, así como una proyección al aire libre de películas en las que el Puente de Brooklyn tiene un rol clave, comenzando por el musical, de 1947, Sucedió en Brooklyn , protagonizada por un jovencísimo Frank Sinatra.
Para el sábado, el día del cumpleaños propiamente dicho, se organizó además un tour a pie con el biógrafo oficial del puente, Ron Schweiger, y un torneo gratuito de minigolf en un circuito especialmente montado allí. Ya para el domingo se espera que más de 2000 ciclistas participen del Tour de Brooklyn , una carrera de 29 kilómetros que comenzará y terminará en el puente; en tanto que por la tarde se cerrarán los festejos con grupos de música y baile. Los detalles y la lista completa de eventos está disponible en el sitio www.nycvisit.com/bb125 .
Una historia accidentada
El ambiente festivo contrasta con el trágico pasado que tuvo el puente desde el momento de su concepción. A los pocos días de iniciada su construcción, el ingeniero Roebling estaba supervisando el traslado de materiales cuando una barca chocó el muelle donde estaba y aplastó su pie; tras la amputación de los dedos desarrolló tétanos y a las pocas semanas murió. Su hijo, Washington Roebling, se encargó de la concreción del sueño de su padre, pero él también sufrió un accidente de descompresión cuando trabajaba bajo el agua del East River y quedó postrado en su cama. Fue su esposa, Emily Warren, la que llevó el proyecto hasta su finalización, y la primera en cruzar el puente el día de su apertura. Otros 27 obreros murieron durante los trabajos de construcción.
Y a tan sólo una semana de la inauguración, los rumores de que el puente estaba a punto de caerse desataron una estampida de gente que dejó a 12 personas muertas. Ya en 1994, otro violento incidente marcó nuevamente la historia del puente, cuando un extremista libanés disparó allí contra una camioneta que llevaba a estudiantes de una escuela judía, matando al adolescente Ari Halberstam e hiriendo a tres de sus compañeros.
Por otra parte, más de un centenar de personas ha elegido el famoso puente para quitarse la vida saltando desde él o, como un inmigrante mexicano hace unos años, pegándose un tiro en la cabeza en medio de su pasarela peatonal, ante la atónita mirada de miles de turistas.